Portada Suspiro que sueña con ser caracol

Suspiro que sueña con ser caracol: Un ensayo rizomático

Matías Rendón, Ana
México, Kumay, 2026
ISBN: 978-970-96860-1-2

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Portada Suspiro que sueña con ser caracol

En Suspiro que sueña con ser caracol, Ana Matías Rendón invita al lector a despojarse de la ilusión del tiempo lineal y del espacio como meros contenedores estáticos. A través de un ensayo rizomático, la autora teje un puente entre las epistemologías de los pueblos originarios y una crítica a las fronteras, los megaproyectos y la vorágine del capitalismo extractivista.

Escrito desde la mirada de los parias, migrantes y desterrados, este texto desafía la arrogancia de la razón y la violencia de la propiedad privada. Entretejiendo reflexiones sobre la física, los ciclos espaciotemporales de la astronomía mesoamericana y la realidad de la sobrevivencia diaria en los márgenes, Matías Rendón traza una cartografía del desplazamiento. En sus páginas, la tierra y el cosmos se revelan como una totalidad viva y palpitante que habitamos y que nos habita.

Más que un tratado filosófico o literario, esta obra es un acto de resistencia política y una carta frente a la incertidumbre y el abismo. Es una lectura para quienes estén dispuestos a caminar por una “tierra sin medida” y comprender que el universo, en toda su caótica armonía, obedece a las historias.

Contenido

  1. Discurrir tiempos ……………………………………………… 11
    La noche naciente ……………………………………………………………. 1 1
    La hora del silencio …………………………………………………………. 1 6
    La alta noche …………………………………………………………………… 2 1
    La hora del desvelo …………………………………………………………. 3 1
    Nocturnal ………………………………………………………………………… 4 4
    La aurora prima ………………………………………………………………. 5 0
  2. Desencriptar caminos ………………………………………… 55
    Ciclo horizonte ……………………………………………………………….. 5 5
    Ollin Tonatiuh ………………………………………………………………… 6 2
    Kinich Ahau …………………………………………………………………….. 7 0
    Kujkyxyëëw …………………………………………………………………….. 8 0
    Canto de 364 voces… …………………………………………………….. 8 8
    El rastro que nos sucede ………………………………………………. 100
  3. Río que se dobla sobre sí mismo ……………………………. 113
    Arquitectura del azar ……………………………………………………. 113
    Territorios en entropía …………………………………………………. 119
    Donde termina el refugio ……………………………………………… 126
    Mortaja de pino, hierro y zinc ……………………………………… 132
    Cicatriz tangencial ………………………………………………………… 138
    Ante la velocidad, disrupción ……………………………………….. 145
  4. La vastedad se dilata y el desplazamiento se tensa … 153
    Tropel de contingencias ……………………………………………….. 153
    Transitar veredas …………………………………………………………. 159
    Caminar la liminalidad …………………………………………………. 164
    Narrativa acrónica ………………………………………………………… 172
    La superposición de las veleidades ………………………………. 178
    El caracol sin tiempo ……………………………………………………. 190

La noche naciente (fragmento del libro Suspiro que sueña con ser caracol)

El problema es empezar, cuando todo está iniciado. Nos encontramos en un terreno inestable e insomne, que nos dice que pensar el principio implica aceptar que partimos desde las fantasías. En los pliegues del universo, un semblante entre sombras emergió para crear el registro, mientras yo me consumo en dudas para continuarlo. Este es el instante perfecto. Las estaciones se otean los rostros, el pasado y el futuro se observan con desvelo, el momento-lugar en que los espacios se desvanecen y los tiempos devienen en meras ilusiones del fluir de los ríos. El desplazamiento ha parido el tiempo.

Las concepciones espaciotemporales son un entretenimiento cruel que nos extravían, una tozudez en la desavenencia de sus naturalezas que han estado unidas sin recelo, aunque, tal vez, las hayamos malentendido. ¿El tiempo existe? Es una nominación que nos aprisiona. Existen desplazamientos que son posibilidades, sin embargo, nos han hecho creer en el tiempo, una entidad que se remueve en el infinito, una ficción impuesta que nos encadena, al unísono que se muestra entre nomenclaturas y juegos de palabras.

Nos han hecho prisioneros de las ensoñaciones. Dentro de las tinieblas, el deslizamiento sin fin revela la ausencia del cumplimiento de los deseos y desenlaces. En los nudos de la red se hallan las claves para entender, sólo debemos comenzar un nuevo camino, el camino de los desterrados del tiempo y, quizá, de los espacios. Navegantes malditos sin origen ni destino, del mar incierto; errantes eternos de un desierto impreciso, de un mundo inseguro, en donde un lugar se convierte en un no-lugar, ¡prepárense para partir! Desterrados envueltos de discursos que gimen angustias y suspiros, manifestaciones de una rebelión contra lo que ha dejado de existir porque hemos dejado de creer: ¿siglos, años, meses, semanas, días, horas, minutos, segundos?, ¿qué significan?

Una historia repetida tantas veces se ha vuelto una verdad, un océano, cuya superficie es una lámina imperturbable, apenas interrumpida por las ondulaciones suaves de una respiración dormida bajo una sábana de satén, conteniendo el suspenso, como las grandes novelas, hasta que un explorador encuentra las ruinas que pretenden cambiarlo todo, hasta que una traidora a su lengua ha hecho de las suyas, tropezándose sin querer con los tiempos y espacios de otro idioma. Surca, así, entre malabares de letras que forman y reconforman, en medio de ambigüedades, enigmas, equívocos y tergiversaciones, que se mezclan sin ritmo ni tono. Siglos de confrontaciones, negociaciones perdidas y amistades truncadas, al final de la guerra, se revela que la pugna se originó por hallar el mejor relato. Este es nuestro mundo, tiempos urobóricos, ¿o no?

En un nanosegundo el sentido cobra su mayor potencia, en eso que han llamado “diminuto instante”, la multiplicidad explota para afirmarnos la escenificación de los astros. La comprensión se alarga, se alarga, ha sobrepasado el tiempo tardío, desapareciendo las huellas de los viajeros; la precariedad es todo, ¿es momento para recoger las ruinas? Protegidos por la candelilla de la palabra, (lxs) caminantes nos sumergimos en la oscuridad. Damos la espalda a esa pequeña luz que se asoma entre las penumbras. Parece un acto nostálgico, una derrota, sin embargo, es una condición. Esto es, porque poco está escrito, pero abundan las obviedades. Existen invenciones de grandes entusiastas, mas poco iluminan a los grandes lectores del universo. Estamos rodeados por las ruinas de nuestro mundo, parados sobre la epojé.

El espacio ligado con un lenguaje (o varios) expresa su territorio, el tiempo también tiene su región. El cosmos se expande y desliza. Caminaré entre las tormentas de los bosques, las inclinaciones de las colinas, los valles olvidados y el asfalto de las grandes ciudades por siempre, seré sombra entre las sombras. Renunciaré a todo y aceptaré las cornisas de lo que podría haber sido y será. Aquí y ahora, guardo los pasos indigentes y persigo a los primeros viajeros, migrantes sin lindes ni obsesiones. Lo haré, porque los miedos que me persiguen son infinitos acreedores de mis desgracias. Caminante, te pido, me acompañes.


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