Imagen Dzules - enemigos mayas

Presentación:

Un texto que busca reflexionar sobre la representación de los dzules, los enemigos de los mayas; en dos textos que fueron producidos con siglos de diferencia: el “Libro de Chilam Balam de Chumayel” (siglos XVI-XIX) y la obra “Bix úuchih u bo’othu si’ipil manilo’ob tu ja’abil 1562 / El Auto de Fe de Maní, Choque de dos culturas” (1991) de Carlos Armando Dzul Ek. A pesar del abismo que existen entre los mencionados, hay una gran cercanía simbólica. Entre las imágenes que también se estudian son: el Auto de fe en Maní, la Ciudad de Maní y la lucha maya.

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Extracto del ensayo “Los Dzules: los enemigos de los Mayas”:

Imagen Dzules - enemigos mayas
El ensayo “Los Dzules: los enemigos de los Mayas” está compendiado en el libro Estigma y villanía (UNAM, 2020)

En la literatura maya el enemigo es real. Los españoles fueron llamados “dzules”, es decir, “comedores de anonas” —pues consumían tal fruto—, dicho vocativo hacía referencia a los extranjeros que llegaron para invadir las tierras y aniquilar a las personas. Los dzules, identificados por su color de piel como blancos (español-europeo), son los enemigos; sus descendientes, con el tiempo, también serán categorizados de forma semejante.

A partir de la invasión española al Maya’ab se registró una disputa que, a nuestros días, sigue vigente. En el Libro de Chilam Balam de Chumayel se pueden encontrar las primeras referencias sobre los enemigos realizadas en el siglo XVI, y su evolución al XIX, mientras que en la obra teatral de Carlos Armando Dzul Ek se hallan las formas contemporáneas, basadas en la tradición oral de su pueblo. Así, la literatura maya es un registro histórico de la lucha contra los dzules, por lo cual nos permite comprender cómo se fueron configurando.

La Ciudad Maya (Maní) contra la Ciudad Blanca (Mérida)

Carlos Armando Dzul Ek (1947-2017) es originario de Oxkutzcab, que en la época prehispánica era parte del señorío de Tutul Xiu: “fundado por los Xiues tras abandonar Maní. [Posteriormente] El poblado fue abandonado cuando Fray Luis de Villalpando mudó el convento a Maní, pero Fray Diego de Landa volvió a fundarlo dos años después, en 1550, con mayas que andaban dispersos por la sierra de Maní y Ticul”.[1] Fue escritor y dramaturgo, fundó en 1971, en Maní, Yucatán, el grupo teatral Sac Nicté.[2]

Entre sus obras destaca Bix úuchik u bo’otku si’ipil manilo’ob tu ja’abil 1562 / El Auto de Fe de Maní, Choque de dos culturas, la cual reproduce el desencuentro religioso entre mayas y españoles en un pasaje histórico por demás controversial. El guion fue escrito originalmente en maya y español, según les corresponde hablar a los actores. Es una obra de un solo acto, muy breve, pero que reúne momentos muy significativos. Dzul Ek la escribió entre los años 1988-1991.

La obra teatral se presentó por primera vez en la noche del 19 de junio de 1991 en el atrio de la iglesia de Maní, por el grupo Sac Nicté, invitados por un joven franciscano en la celebración del quinto aniversario de su ordenación sacerdotal.[3]

El Auto de fe de Maní ocurrió el 12 de julio de 1562. En mayo de aquel año, Fray Diego de Landa es avisado por el guardián de la iglesia de Maní, Pedro Che, que se han encontrado adoratorios clandestinos e indicios de sacrificios. Landa ordena investigar al mismo guardián sobre los hechos, quien encuentra los “ídolos” de piedra. Los indígenas son colgados, golpeados y torturados, dislocando sus miembros y quemándolos. En este ambiente, Landa llega para hacerse cargo de la situación como juez de la Inquisición Ordinaria:

“Durante la ceremonia se ejecutaron las sentencias de los culpables nobles y maestros de escuela, pero se preservó a los gobernantes y líderes espirituales de la comunidad, que fueron llevados a Mérida para continuar con todas las formalidades legales sus procesos”.[4]

Los mayas y sus autoridades sufrieron castigos físicos y vituperios públicos por igual. El proceso incluyó el desenterramiento de algunas personalidades mayas que fueron acusados después de muertos de idolatría, arrojando sus restos al fuego (una escena que Dzul Ek retomará). En la iglesia de Maní fueron torturados diez mil indígenas acusados de herejes, 158 murieron y 13 se suicidaron para evitar la tortura,[5] o para no rendirse ante el enemigo…

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[1] Nota 22 de la versión original del texto. Carlos Armando Dzul Ek, “Bix úuchik u bo’otku si’ipil manilo’ob tu ja’abil 1562 / El Auto de Fe de Maní o Choque de dos culturas”, en Carlos Montemayor y Donald Frischmann, Los nuevos cantos de la Ceiba, México, ICY, 2009, p. 292.

[2] El autor lo traduce como “Flor de Plumería”, otros como “Flor Blanca” o “Flor de Mayo”. La flor de mayo proviene de la (planta) plumería, cuyo color es blanco.

[3] Cf. Donald Frischmann, “El nuevo teatro maya de Yucatán y Chiapas: grupos Sac Nicté y Sna Jtz’ibajom”, Tramoya, no.33: octubre-diciembre, Universidad Veracruzana, 1992, p. 54.

[4] María del Carmen León Cázares, “Diego de Landa”, en José Rubén Romero Galván, Historiografía Novohispana de Tradición Indígena. Historiografía Mexicana. Vol. 1, México, UNAM, 2011, p. 264.

[5] Cf. D. Frischmann, Op. Cit., p. 54.


El texto fue publicado en el libro Estigma y villanía: la construcción simbólica del enemigo, editado y coordinado por Sofia Reding Blase y Stefano Santasilia (México, UNAM, 2020). El texto completo se puede leer en el siguiente enlace:


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